Muere el Rock, «slots» vacios y teorías de conspiración

Por: Luis Duke

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David Bowie, Chuck Berry, George Michael, Leonard Cohen, Prince, Glenn Frey, John Berry, Scott Weiland, Tommy Ramone, Bob Casale, Lou Reed, Gustavo Cerati y ahora Chris Cornell; sólo algunos de los nombres de los importantes dentro de la música que han dejado este plano de existencia recientemente, personas que dejan un hueco enorme e irremplazable en los anales del arte auditivo.

Seamos realistas, todos tenemos que dejar este mundo tarde o temprano, sin embargo estas partidas en particular nos dejan más que impactados por la intimidad personal y la conexión creada hacía nuestro ser y alma por medio de las creaciones de sus intérpretes así como cada uno de esos momentos mágicos vividos en cada “play” de sus interpretaciones de esos que contribuyen a erizarnos la piel en cada acorde ya sea por medio de discos, presentaciones en vivo o digitalmente.
Como fanático y clavado de la música podría decir que algunas de estas muertes hasta caerían en los abruptos terrenos de la “conspiranoia” , ahí donde la suspicacia detectivesca se despierta ya sea por una información incompleta o la lluvia de  preguntas lógicas que arroja el puro sentido común. Así vamos desde el misterioso deceso de un John Lennon, pasando por el supuesto suicido de Kurt Cobain hasta la reciente partida de Chris Cornell misma que también nos deja con ese sabor amargo como de emulsión Scott y que hasta el momento la información oficial apunta a que también el evento se trató de un suicidio, sin embargo siempre nos queda ese dejo de duda de cómo una persona aparentemente que tenía todo: éxito, fama, fortuna y una familia puede tomar una decisión tan determinante como la de terminar por propia mano con su existencia.
Más allá del curioso hecho de que muchas de estas estrellas han partido relativamente jóvenes, una situación que podría ser fácilmente imputable a su vida intensa y consumo de sustancias y excesos propios de la farándula tenemos por otra parte la preocupante situación de qué es lo que podría suceder con estos “slots”, estas ranuras de información musical que se van quedando vacías tras la partida de personajazos iconos de esta nuestra cultura contemporánea.
¿Quién se va a atrever a llenar esas voces, quien a vestir esos extravagantes atuendos, quien a llenar esos vacíos inmensos del otro lado del micrófono, quien se atreverá a romper el silencio de la forma en como ellos sabían hacerlo? Porque siendo honestos hasta la fecha no se ve quien pueda completar una banda de los calibres de Soundgarden, o un cantante a la altura del auténtico rey David Bowie o un poeta de estilo puro como Leonard Cohen, artistas capaces de tocar fibras tan sensibles que nos hacen ser conscientes de nuestra mortalidad y fragilidad humana, escapando de nuestra efímera realidad a planos más amigables.
Algunos destellos de virtuosismo por aquí, una explosión creativa más allá, pero nadie capaz de alcanzar los niveles de leyenda a los que nos acostumbraron Queen II, The Rise and the fall of Ziggy Stardust, Purple Rain, Nevermind, o Badmotorfinger. Quizás simplemente lo que sucede, es que aún no pasa el tiempo adecuado para que nuevas bandas y músicos maduren, alcanzando estas codiciadas posiciones otorgadas años atrás por la cultura popular o quizás, nos encontremos ante la extinción masiva del rock como institución, como concepto, como “eso que siempre ha estado ahí para disfrutarlo” Un servidor espera fervientemente que esta no sea la situación.
Hace unos días leí en uno de esos blogs de moda, donde se presentan micro-videos de menos de un minuto de duración apoyados con texto para irse leyendo en pausas: Pink Floyd, Nirvana y otras bandas que ya debemos dejar de escuchar… ¿Disculpa?? Demonios, pensé; eso sería  como decirle a las nuevas generaciones que dejen de leer a Dostoievsky o a Cervantes, o dejar de escuchar a Mozart o Bach, argumentando que son viejos y demasiado escuchados, me parece que la música como cualquier otro tipo de arte hereda obras inolvidables que forman parte de la historia, nuestra cultura y como tal, son un reflejo de nuestra condición humana.
¿O acaso será que los reptiles están dedicando sus fuerzas a eliminar a líderes de opinión de las masas, para dejar libre el camino, a llenarnos la mente a través de nuestros oídos de basura mediática y estupideces que convengan a sus intereses?. Esos decesos que nos dejan tristes y con el nudo en la garganta, pero que han alcanzado la inmortalidad a través de sus obras. Descansen en paz.Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest